20 enero 2008

Pócimas y Venenos



Ya conocía el nombre, y recordaba haber escuchado o leído acerca de sus efectos y su uso como agente medicinal en los dos siglos pasados, pero también tenía presente que podía ser utilizado como veneno... trátase del Láudano, del cual ayer mientras veía una película (Wyatt Earp, con Kevin Costner) escuché de nueva cuenta su presencia. Ahí en el film se mencionó que la persona que lo ingería posiblemente lo había adquirido en un barrio chino, en el cual era más fácil su comercialización debido a que tal raza estaba más familiarizada con su uso en esos años (El Viejo Oeste, allá cerca del 1900).

Decidí indaga un poco acerca de esa pócima para conocer sus origenes y aplicaciones, lo cual me llevó a extenderme en el tema, y propicia este post:


Láudano

El láudano (del latín ladanu) es una tintura alcohólica de opio preparada por primera vez por el alquimista Paracelso. Para ser más exacto es una preparación compuesta por vino blanco, azafrán, clavo, canela y otras sustancias además de opio. Usada con fines medicinales en una gran variedad de drogas patentadas durante el siglo XIX. Las más famosas mezclas de alcohol y opio fueron aquellas comercializadas por Sydenham, que usaba vino de Málaga, y el del abate Rousseau, medico personal de Luis XIV de Francia, que usaba alcohol al 60% con levadura de cerveza; luego se utilizó la mezcla de W. K. Harrison, en Leeds (Inglaterra).

Se usaba comúnmente para reducir cualquier tipo de dolor, desde el dolor provocado por la salida de los dientes en los niños a los típicos dolores producidos por el cáncer y otras enfermedades terminales; para adormecer, para la ansiedad, para el tratamiento de la diarrea (prescripción que aún sigue teniendo en algunos casos) y para eliminar la tos en todo tipo de procesos, desde una simple gripe a una tuberculosis. Su principio más activo es la morfina, aunque también incluye cantidades menores de codeína y de narcotina, aunque existía una versión de láudano sin este alcaloide, la narcotina, que paradójicamente no tiene propiedades narcóticas, y sólo provoca molestias estomacales y vómitos.

Al láudano y al opio se les consideraba el medicamento más importante de todos los que existían en la farmacopea de aquella época. Algunos de sus usos no han sido superados por ningún otro fármaco moderno, y sigue estando disponible en varios países, entre ellos España, mediante su elaboración como fórmula magistral, concretamente el Láudano de Sydenham. En España se vendía en las boticas al precio de 30 céntimos por gramo, en el año 1925. El láudano fue una medicina de "existencia mínima obligatoria" en todas las farmacias españolas hasta el año 1977.

"La felicidad podía comprarse por un penique y llevarse en el bolsillo del chaleco, los éxtasis portátiles encerrarse con un corcho en una botella de medio litro, la paz del alma transportarse por galones en coches de correo."



La inquietud y la curiosidad nos llevó a extendernos y ampliar el panorama del tema, y nos encontramos con otro buen artículo:


Sorbo Mortal

Los romanos abusaron tanto del veneno para deshacerse de sus rivales que crearon la primera ley para sancionar su uso.

HISTORIA DE VENENOS Y PÓCIMAS USADOS PARA ELIMINAR ADVERSARIOS

Un caso muy sonado y reciente se expone en esa página:

La primera semana de septiembre, Viktor Yushchenko asistió a una cena con altos cargos del servicio secreto ucranio. La campaña electoral por el sillón presidencial estaba lanzada y sus posibilidades de derrotar a su oponente, el continuista Viktor Yanukovich, eran ciertas.

Sus facciones angulosas, su envidiable piel y su cautivadora sonrisa le reportaron muchas electoras. Algunos días después de la cena, en Kiev, súbitamente se sintió mal. El parte médico aseguró una gripe estomacal, pero extrañamente su salud no mejoró. Tras viajar a Viena para ser revisado, los especialistas le detectaron pancreatitis, úlceras, gastritis aguda, inflamación muscular y dolores en el pecho. Una semana después sus facciones angulosas se desfiguraron y su rostro se cubrió de pústulas y acné, su nariz se ensanchó y sus ojos empequeñecieron. Era irreconocible.

Los médicos solicitaron protección policial para el paciente. Estaban ante un posible intento de asesinato.

No se equivocaron. La semana pasada confirmaron la existencia -en la sangre y tejidos del candidato- de dioxina en cantidades 6 mil veces superior a las normales. La fecha del envenenamiento fue estimada por los facultativos entre el 5 y 10 se septiembre y, según el doctor tratante, “habría sido muy fácil administrar la cantidad de veneno en una sopa”.

El caso ucraniano no es nuevo. La utilización de sustancias ponzoñosas ha cobrado a lo largo de la historia infinitas víctimas.

Durante el Imperio Romano, el veneno reinó como mecanismo sucesorio del poder y, entre sus víctimas, se contaron los emperadores Claudio, Caracalla y Heliogábalo. Fue tanto su uso y abuso que los romanos tuvieron que crear la primera ley antiveneno -Lex Comelia Maestration- por la excesiva cantidad de viudas ricas.

Entre las envenenadores más famosas de la historia, se encuentra Locusta, una esclava experta en el preparado de brebajes letales que, entre otros crímenes, fue responsable de la muerte del emperador Claudio (54 D.C.), enviado a mejor mundo por sugerencia de Agripina, su esposa. ¿Por qué? Para que su hijo Nerón tomara el poder. Lo hizo mezclando la amanita caesarea (oronja), un hongo comestible, con la amanita phalloides, que era tóxico. En nuestro país, que no se distingue por su cultura micófaga, abundan las setas del tipo amanita y en los últimos años se han registrado varios envenenamientos accidentales. En Angol, en 2003, Abel Arriagada, de seis años, murió luego de comer estos hongos silvestres asados junto a su abuelo, quien se salvó de milagro. Otro caso ocurrió en abril del 2002 y afectó a una familia completa de Chiguayante que consumió estos hongos silvestres preparados con huevos fritos. En Chile, de las 23 especies tóxicas, dos son mortales: la phalloides y la muscaria, ambas amanitas.

El cruel Mitrídates (161 A.C-138 A.C) se convirtió, gracias a la Triaca, una mezcla de venenos a base de arsénico, en un experto en el dominio de estas sustancias (bebía todos los días un sorbo). Su costumbre lo volvió inmune a cualquier brebaje, tanto que no pudo quitarse la vida con ningún veneno tras ser derrotado por Pompeyo el año 63 A.C.

En el Renacimiento, los reyes de los brebajes letales fueron la familia Borgia. La cantarella o acqueta di perugia fue su pócima predilecta: una mezcla de arsénico y vísceras de cerdo putrefactas.

Otro gran personaje posiblemente envenenado fue Napoleón. Aunque la causa oficial de su muerte (1821) se estableció como cáncer de estómago, una vez que su cuerpo fue trasladado a Francia, en 1840, se estudió el cadáver y se halló en sus cabellos un alto contenido de arsénico.

En el siglo XX, el uso de ponzoñas se vio perjudicada por los avances en las investigaciones técnicas forenses y médicas, aunque espesos rumores y dudas aún rondan la súbita muerte del pontífice Juan Pablo I, en 1978.

La última presunta víctima de estas pócimas asesinas podría ser Yasser Arafat, cuyo deceso aún no está del todo aclarado.

Hermes, el envenenador

Chile también tiene sus tétricas historias de envenenamientos aún no aclarados por la historia ni la justicia. Una de ellas fue protagonizada por los hermanos Ricardo y Elizardo Aguilera el 7 de diciembre de 1981, cuando estaban en la calle 2 de la Cárcel Pública, en calidad de presos políticos, comenzaron a tener vómitos, diarrea y parálisis. “Junto con nosotros empezaron a sentir los mismos síntomas otros cinco presos más con los cuales compartíamos “la carreta” (juntar sus alimentos para hacer una olla común). Del grupo afectado, dos personas resultaron muertas (Víctor Corvalán y Héctor Pacheco) y el resto, luego de largos y penosos tratamientos hospitalarios, logramos sobrevivir. El diagnóstico médico fue intoxicación por infección de toxina botulínica”.

Así reza en la querella que presentaron hace dos años “por asociación ilícita, homicidio frustrado y obstrucción a la justicia”. Creen que sus alimentos fueron contaminados intencionalmente y que habrían sido usados como conejillos de indias para probar el efecto de un veneno bacteriológico. Así lo confirma a LND su abogado, Héctor Salazar: “Las dudas surgen porque en las investigaciones realizadas se detectó que en tiempos de la dictadura se importó esta sustancia -usada como arma bacteriológica- vía Ministerio de Relaciones Exteriores al Instituto Bacteriológico y, de allí, al Complejo Químico Militar del Ejército”.

¿El principal sospechoso? Hermes o Eugenio Berríos, un bioquímico de alta calificación profesional que fue contratado por la DINA para llevar a cabo el famoso “Proyecto Andrea”: convertir el gas sarín en un veneno no rastreable, para eliminar a opositores políticos y también en arma de eliminación masiva en caso de guerra con los países vecinos.

Pero Hermes quería buscar un sistema más natural y por ello más de una vez sostuvo que no había mejor manera de librarse de un indeseable que “una gota de estafilococo dorado”, una bacteria de efecto violentísimo que suele infectar los quirófanos de los hospitales.

Esa es justamente la tesis que podría explicar el deceso del ex Presidente de la República Eduardo Frei Montalva, en 1982. Aunque su certificado de defunción indica que Frei murió a causa de una infección bacteriana postoperatoria, en su familia existen fundadas sospechas de ésta fue inoculada intencionalmente, algo que la justicia no dilucida del todo.


VENENOS FAMOSOS

-Curare: Sustancia vegetal utilizada por los más antiguos cazadores para paralizar a sus presas.

-Cicuta: Sustancia vegetal, parecido al perejil, que produce una falla cardiorrespiratoria. Utilizada por los griegos, Sócrates murió por su causa.

-Hierba sardónica: Hierba de Cerdeña cuyo terrible efecto era trastornar los sentidos y deformar los labios en un rictus que se ha conocido como “risa sardónica”.

-Amanita phalloides: Hongo venenoso que puede provocar la muerte con la ingestión de tan sólo un ejemplar.

-Arsénico (anhídrido): Llamado el rey de los venenos, era el preferido porque no tenía sabor ni olor; se mezclaba con facilidad con líquidos o comidas. Parecía azúcar y fue el arma letal preferida durante la Edad Media.

-Cantarella: pócima elaborada con arsénico y tripas de cerdo putrefactas. Veneno favorito de Los Borgia.

-Polvos de sucesión: Elaborado con arsénico y acetato de plomo muy usado por Catherine Deshayes o “La Voisin”, quien regentó un lucrativo negocio de venta de venenos para mujeres deseosas de enviudar. También se vio implicada en un atentado contra la vida de Luis XIV.

-La Triaca: Mezcla de venenos entre los que figuraba el arsénico, creada por el famoso médico Andrómaco.

-Dioxina: Sustancias químicas persistentes y de alto riesgo. Se asocian a algunos contaminantes naturales, ciertas combustiones y a algunos tipos de plaguicidas que -en el caso de Chile- ya están prohibidos. También ha sido utilizada como arma química.